Cuando nos convertimos en mamás se nos despierta el instinto de protección y cuidado hacia nuestro bebé. Siempre estamos alerta de sus necesidades, su desarrollo, y por supuesto, del mundo que lo rodea.

Les confieso que conforme mi hijo crece, tomo más conciencia sobre el cuidado del medio ambiente. Sé que tengo que poner mi granito de arena para dejarle a mi hijo un lugar donde él pueda vivir plenamente, y un buen lugar para aprender del ejemplo, es comenzando desde casa.

No sólo nosotras tenemos el poder de tomar decisiones informadas para cuidar nuestro planeta, también podemos hacer partícipes a nuestros hijos. De ellos es el mundo, ellos vivirán en él, hay que enseñarles a cuidarlo y respetarlo desde pequeños.

¿Cómo?

Tan simple como llevarlos a que estén en contacto con la naturaleza a cada oportunidad. Puede ser en un parque ecológico o en el patio de tu casa. La idea es que toquen las plantas, guarden la información de su textura, de la sensación del agua corriendo por sus manos y conozcan el mundo que los rodea.

Fomenta en ellos amor y respeto por los animales. Convivir con ellos es la mejor opción, deja que los acaricie y los identifique. Así van desarrollando empatía por los animalitos.

En casa también podemos enseñarles a cerrar el grifo al lavarse las manos, mantener la basura siempre en su lugar, y no en la calle. Apagar luces, regar el jardín sólo con el agua necesaria, reciclar pet, etc.

Pero recordemos que siempre el ejemplo es el gran maestro. Pongamos nuestro granito de arena y algo más para cuidar el planeta porque es el único lugar que tenemos para vivir.

 Yery

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