Debo confesar que me encanta tener mi casa limpia todos los días. Antes, quizás, exageraba, pero ahora me he tomado más a la ligera la limpieza diaria exhaustiva, sobre todo porque tengo un hijo de dos años que utiliza la casa como su área de combate. Sé que no todo el tiempo la casa “debe” estar inmaculada, pero sí es bueno que podamos tener nuestro espacio libre de polvo y malas energías.